Toyota se metió en la máxima categoría de la Nascar el año pasado, retando el poderío estadounidense de los Chevrolet, Ford y Dodge. Un año después, se completa el asalto americano, obligando a ver a los estadounidenses como un coche japonés les gana en las narices, siendo la primera victoria de un coche extranjero desde la de Jaguar en el 54. Cosas como estas demuestran que Toyota tiene un poderío fuera de lo normal, y todavía hacen más incomprensible su triste papel en la Fórmula







